Capítulo 13
El maestro.
Elaine lo miraba perpleja, extasiada y en una especie de trance mientras severus hacia su magia.
Un poco de ese liquido verde, otro poco de un polvo azul. Una pizca de eso medio viscoso…no era algo que ella pudiera descifrar obvio, era mas bien algo secreto, místico que solo le hacia preguntarse porque él no iba mas despacio para entender que estaba haciendo.
Luego de tres horas sin parar de mezclar soluciones, aunar componentes e inventar de la nada otros nuevos y sin que a severus se le moviera una sola cerda de su grueso cabello negro, la miró y le dijo:
-Sigues aquí?-
-eh...si...me has dicho en algún momento que me fuera?-
-Creo que tu insignificante participación, era más que necesario para notar el aburrimiento en tus ojos-
-nunca me dijiste que te ayudara..-replico ella
-que acaso tienes idea de lo que estoy haciendo?
-no..Pero si fueras mas despacio seguramente yo podría..?
-mas despacio..No te atrevas a decirme como tengo que hacer mi trabajo witch, yo se bien lo que hago y no necesito que nadie me diga como tengo que hacer, y menos alguien como tu.
-perdón, a que te refieres con alguien como yo?
-pues, me refiero a alguien completamente ignorante en cuanto al arte de la elaboración de pociones. Por favor cállate y -déjame continuar con mi trabajo que ya bastante atrasado estoy, gracias a tu muy inteligente charla.
Ella se quedo en silencio.
Horas pasaron sin que se escuchara un solo ruido, más que el arduo trabajar de Severus, el burbujeo de los líquidos y el fluir de las sustancias.
Ya entrada la noche, la voz grave de snape rompió el vacio.
-ya está lista..-
Ella extendió su brazo para tomar la pequeña botella llena de un líquido blanquecino. Pero Severus la detuvo.
-Hay que dejarla reposar dos semanas, hasta que se torne transparente, y se activen los efectos, de otra manera será incapaz de funcionar verdaderamente.-
-oh, esta bien…retornare en dos semanas entonces, estarás aquí?
-creo que es obvio que si…-
-bueno de ser así me retiro.
-ya sabes donde está la puerta, verdad? O te perderás en el camino tu sola...?
-Esta bien...no tienes que acompañarme si no quieres.
-que suspicaz, comento el.
-adiós severus- titubeo Elaine mientras la negra silueta de Severus se internaba en la oscuridad del laboratorio apenas dejándose ver por unos rayos de sol dorados y rebeldes que se filtraban por una diminuta abertura en el techo, corroído por los vapores que desde siempre emanaban de allí.
Atravesó el pasillo y bajó las escaleras casi corriendo, de un golpe la puerta se abrió y segundos después se cerró detrás de ella.

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