lunes, 9 de febrero de 2009
capitulo XIV verasitaserum
Verasitaserum.
Esas dos semanas de espera, que severus le había dado hasta que la poción recaudara su máximo poder, pasaron sin absolutamente nada interesante, solo, más de lo mismo, tomar el té, volar en escoba y rápidas visitas a la Mansión Malfoy que nada aportaban a su teoría de su acercamiento al lado oscuro.
El aguardo durante esos catorce días, le carcomía la cabeza, era una sensación peor que la ansiedad que había sentido al abrir el resultado de sus T.I.M.O.S años atrás. Claro que cada segundo que pasaba era un puñal de desesperación, pero aunque ínfimo, un paso mas cerca de desenmascarar a Lucius. Ese tiempo, también se sirvió para reflexionar. Ella por mucho tiempo había pensado que su amor por aquel caballero era tan potente que sería capaz de arrastrarla hasta lo inimaginable, lo imposible, aún, ella creía que seria capaz de seguirlo a donde fuera, sin importar si esto significaba pasar del otro lado, donde las artes oscuras imperaban, eternas, variadas, cambiantes e indestructibles. Allí, donde la ética era dejada de lado, el orgullo y el honor altamente valorados y no existían escrúpulos algunos.
Elaine contaba con lo que Malfoy siempre recalcaba y, (por unos momentos llegó a pensar si esa era la verdadera razón de su supuesto amorío). La pureza de su sangre siempre era un tema recurrente en las conversaciones que mantenían. Lucius siempre lo apuntaba como una virtud, que excedía en demasía a muchas –sino a todas- otras. Según él, era una cuestión de vida, de supervivencia, algo así como un darwinismo mágico, donde los privilegios, los méritos, y todo lo relacionado a cierta superioridad sanguínea, se aplicaba desde lo cotidiano a lo extraordinario.
Claro que su madre, también concordaba con Malfoy. Aunque no tan extremamente, siempre apoyo esa pareja por cuestiones de fuerza mayor, de continuar el linaje. Por más que Elaine siempre se tomó estas palabras como comunes, en algún punto de su relación con Lucius Malfoy llego a proponerse sacrificar muchas de sus propias convicciones por el bien de su sangre. Su mente debatía que hacer con el asunto de los mortifagos, (pues como ella pensaba el amor que profesaba por Malfoy rompería todas las barreras del bien y del mal) pero el panorama se torno peligroso y su cuerpo, su mente y espíritu decidieron unánimemente que no daba para mas.
Los acontecimientos la sobrepasaban y el amor dejo de ser amor, para transformarse en miedo. Fue así que el calendario marco el día acordado, una tibia mañana aseguraba éxito en el aire.
Se cambio, y se determino a arecer frente a la casa de Severus, como no era un barrio muy concurrido, no levantaría sospecha alguna. Toco la puerta.
Severus snape abrió, luciendo frío, distante y apático como siempre.
-llegas tarde- le dijo.
-perdón severus, pero debo haber calculado mal el tiempo, cuando Salí de casa faltaban dos minutos para la cita-
-es obvio que la puntualidad no es tu fuerte y por lo visto tampoco las matemáticas-
Severus se aparto para dejarla entrar a la casa, y cerro la puerta tras el con un agil movimiento de su varita.
-tengo cosas que hacer, asì que ten la poción, no esperes mucha conversación de mi parte-
-nunca lo hago severus- reprochó ella.
El le entrego una botellita de unos quince centímetros de alto, llena de algo que lucia como agua.
-gracias severus, ahora me voy, no quiero perturbarte, gracias nuevamente y buenas tardes, espero que pronto puedas acompañarme a tomar el te-
Snape no respondió.
La puerta se abrió nuevamente y ella desapareció en la entrada.
Llego a su casa cuando la elfina domestica preparaba las cosas para el te que en unas horas se dispondrían a disfrutar como habituaban.
-la señorita tomará el te hoy aquí? Chillo la elfina.
-no, me hice con Lucius, dile a mi madre que no me espere, no se a que hora llegare, y prepárame el carruaje negro.-
-como la señorita diga- replico la sirvienta.
Elaine subió a su recamara para cambiarse de vestido y ponerse su capa de viaje. Bajo la escalera y en la puera la esperaba un carruaje negro azabache, brillante con dos radiantes y esplendidos pegasos como corceles.
Se subió, y ni bien cerró la puertecilla, las bestias emprendieron vuelo con dirección a la Mansión de los Malfoy.
Luego de unos aproximadamente veinte minutos, el carruaje aterrizo el la entrada de la gran mansión. Si bien hubiese sido más fácil aparecerse como hizo en casa de snape, ese corto tiempo le dio la seguridad y la tranquilidad para pensar un plan y cumplir su cometido, finalmente,
El carruaje aparco en la puerta u Dobby, el elfo domestico de la familia Malfoy, salio a recibir a la invitada.
-El señor Malfoy la espera señorita Witch.-
-Muchas gracias Dobby, le respondió ella.
Fue como al cruzar la arcada y entrar a la residencia Malfoy, cambiara de su personalidad dulce y amable-de casi siempre- a la fría y distante que la presencia de Malfoy ameritaba,
-El señor la espera en la sala señorita- dijo Dobby.
Elaine se dirigió hacia allí, y ahí estaba el.
Parado de espaldas, con su traje negro y su cabello rubio y brillante, atado en un moño verde slytherin.
Se dio vuelta y ella vio que sostenía una copa de su trago favorito. Whisky de fuego añejado en tanques de roble con un chorrito de hidromiel dulce y dos hielos mentolados. El cáliz llevaba una M en esmeraldas y plata en la base, y la sostenía con su mano cubierta de un guante de fino cuero negro.
El salón, con cortinas de terciopelo hasta el piso, escudos de armas, cuadros de ancestros, una chimenea apagada, grandes y cómodos sillones, le hacían acordar bastante a la antigua sala común de slytherin allá en hogwarts.
Las grandes ventanas dejaban entrar tanta luz que el cabello de Malfoy parecía màs rubio aun, y su piel más blanca y pálida.
Sin embargo todo esto le sentaba muy bien, incluso lo hacia más apuesto.
Elaine ya se había retirado su capa de viaje y dejo al descubierto un vestido azul muy bonito.
Lucius dejo la copa sobre el piano, se acerco unos pasos y dijo:
-Elaine querida- su voz sonaba aterciopelada y sensual
Ella se acerco, y el la tomo en sus brazos y la beso dulcemente.
Durante un segundo se replanto su accionar y casi se sintió culpable por lo que estaba a punto de hacer.
El tibio sabor de sus besos como siempre la llevaban al mas allá.
Pero tenía que concentrarse, saber lo que venia a averiguar, y luego someterse a la verdad. Si Lucius era un mortifago, tendría que dejarlo. Y si no lo era, decidiría si su amor merecía seguir viviendo o apagar la llama que lo mantenía vivo.
Se sentaron en los sillones y el señor de la casa llamo al elfo.
Dobby apareció al instante con dos tazas de te, pastel de calabaza, y galletitas de jengibre. Tomaron el té. Se rieron de los demás y hablaron horas, luego pasearon por los amplios y verdes jardines, hasta que ella le ofreció un vaso con agua, para reponer energía de la caminata y saciar su garrafal sed, Lucius lo bebió ávido y luego se sentaron en la grama.
-Lucius...quería preguntarte algo, y espero que me respondas con la verdad.-
-dime mi querida-
-eres tu un seguidor de Lord Voldemort, eres tu un, como le llaman, mortifago?-
Lucius dudo por un segundo, y luego, respondió.
-¿Y bien madre, que paso! Que te respondió Lucius,?- pregunto la niña
-Eso. Te lo contare luego. Ahora apúrate, no quieres perder el tren de tu sexto año en hogwarts, verdad?-
-Claro que no...Hay mucha gente que quiero ver.
-Pues entonces apúrate y trae el baúl, es hora de irnos ya, el carruaje nos espera. King kross esta lejos.
-es un verdadero fastidio tener que ir hasta Londres, porque no vamos directo a hosmade, madre.
-porque Albus prefiere que todos los estudiantes lleguen juntos hija, ahora deja de protestar y vamos, llegaremos tarde.
Las dos mujeres se subieron al carruaje negro, y minutos después aterrizaban en una callejuela de Londres.
-odio estas ropas muggles, la gente es muy rara-
-que no te oiga tu padre mejor, pero si, tienes razón, bueno hija, te encontraras con tus amigos en el tren, aquí te dejo. Tienes todo verdad?-
-si mama, lo revise cinco veces antes de venir. Ya esta por salir el tren, solo unos minutos nada más.-
-esta bien esta bien, cuídate Lessie, no quiero noticias tuyas del director.
- y acaso cuando las has tenido?-
Ambas rieron, y luego se enfundaron en un abrazo maternal.
Lessie le sonrío a su madre, y luego atravesó la pared que antecedía a la plataforma 9 ¾ para empezar así, su sexto año en el mejor colegio de magia y hechicería del mundo.
Capitulo XIII
Capítulo 13
El maestro.
Elaine lo miraba perpleja, extasiada y en una especie de trance mientras severus hacia su magia.
Un poco de ese liquido verde, otro poco de un polvo azul. Una pizca de eso medio viscoso…no era algo que ella pudiera descifrar obvio, era mas bien algo secreto, místico que solo le hacia preguntarse porque él no iba mas despacio para entender que estaba haciendo.
Luego de tres horas sin parar de mezclar soluciones, aunar componentes e inventar de la nada otros nuevos y sin que a severus se le moviera una sola cerda de su grueso cabello negro, la miró y le dijo:
-Sigues aquí?-
-eh...si...me has dicho en algún momento que me fuera?-
-Creo que tu insignificante participación, era más que necesario para notar el aburrimiento en tus ojos-
-nunca me dijiste que te ayudara..-replico ella
-que acaso tienes idea de lo que estoy haciendo?
-no..Pero si fueras mas despacio seguramente yo podría..?
-mas despacio..No te atrevas a decirme como tengo que hacer mi trabajo witch, yo se bien lo que hago y no necesito que nadie me diga como tengo que hacer, y menos alguien como tu.
-perdón, a que te refieres con alguien como yo?
-pues, me refiero a alguien completamente ignorante en cuanto al arte de la elaboración de pociones. Por favor cállate y -déjame continuar con mi trabajo que ya bastante atrasado estoy, gracias a tu muy inteligente charla.
Ella se quedo en silencio.
Horas pasaron sin que se escuchara un solo ruido, más que el arduo trabajar de Severus, el burbujeo de los líquidos y el fluir de las sustancias.
Ya entrada la noche, la voz grave de snape rompió el vacio.
-ya está lista..-
Ella extendió su brazo para tomar la pequeña botella llena de un líquido blanquecino. Pero Severus la detuvo.
-Hay que dejarla reposar dos semanas, hasta que se torne transparente, y se activen los efectos, de otra manera será incapaz de funcionar verdaderamente.-
-oh, esta bien…retornare en dos semanas entonces, estarás aquí?
-creo que es obvio que si…-
-bueno de ser así me retiro.
-ya sabes donde está la puerta, verdad? O te perderás en el camino tu sola...?
-Esta bien...no tienes que acompañarme si no quieres.
-que suspicaz, comento el.
-adiós severus- titubeo Elaine mientras la negra silueta de Severus se internaba en la oscuridad del laboratorio apenas dejándose ver por unos rayos de sol dorados y rebeldes que se filtraban por una diminuta abertura en el techo, corroído por los vapores que desde siempre emanaban de allí.
Atravesó el pasillo y bajó las escaleras casi corriendo, de un golpe la puerta se abrió y segundos después se cerró detrás de ella.
domingo, 9 de noviembre de 2008
Cáp. XII
Cáp. XII
Paseo de la hilandera
Severus Snape vivía, en una casa situada en un sucio y abandonado barrio industrial muggle, atravesado por un rió.
Entre la maleza había animales salvajes, que correteaban y miraban asechando a cuanto pasaba por allí. La casa se encontraba en la Calle de la Hilandera, una de las muchas calles adoquinadas de casas similares que se separaban del río por una deteriorada verja. Era muy común, parecía mentira que un personaje tan espectacular como él viviera allí. Al fondo de esta calle se encontraba la casa de Snape, frente a una antigua chimenea industrial. La casa era de ladrillo y tenia, por lo menos, dos pisos.
Se paró en el umbral de la puerta y golpeó tres veces.
Esta se abrió, al parecer Severus la había abierto pero se fue ni bien entro un poco de sol.Al entrar a la casa había un pequeño y oscuro salón que le recordaba a una celda de aislamiento. Las paredes estaban cubiertas de libros al completo, la mayoría encuadernados en una piel gastada de color marrón o negro. Había también un sofá y una mesa antigua. La habitación estaba iluminada únicamente por una lámpara de velas colgada del techo que emitía un débil resplandor de luz.
-y bien que esperas witch…?
Dijo una vos sepulcral
De donde provenía esa voz?...se adentró mas en la casa y allí estaba severus. Quieto a un lado de la mesa cual un enorme murciélago, sus ojos negros entreabiertos e inevitablemente oscuros denotaban impaciencia infinita.
He…aquí estoy severus…-
-que novedad- dijo sarcásticamente, - empecemos ya quieres,
He…claro…-
Has traído todo lo que te pedí?
Si, si acá está-
Ella le entregó los materiales a severus, este observó las cosas detenidamente, una por una minucioso y detallista como el solo.
Bien, sígueme. Dijo snape
Elaine estaba desconcertada, lo siguió a través de los estrechos pasillos donde difícilmente podía verse algo de lo oscuro que estaba, las paredes con una pintura tan vieja que podía distinguirse el ladrillo con la que fueron construidas por entre los pedazos salidos de aquel lienzo craquelado.
Llegaron a una escalera que parecía tener bastantes escalones, cubierto por una alfombra bordó y desgastada por el tiempo, a la baranda le faltaban algunos palos entre medio dejando huecos por los que cabria un adulto sin dificultad alguna.
A medida que subían al segundo piso, los escalones crujían y ella estaba segura de que en el onceavo escalón, que estaba más flojo que los demás, tenia algo vivo dentro y que cantaba en alguna lengua incomprensible.
Subieron y subieron hasta dar en un descanso que comunicaba a otro pasillo. Igual de lúgubre, estrecho y sombrío, que los otros. Solo se diferenciaba porque tenia tres puertas, una en cada extremo del pasillo y una tercera en el medio, al igual que el resto de la casa las puertas eran de madera gastada y antigua, deteriorada por el paso del tiempo que sin duda había dejado huellas.
Ella supuso que un cuarto había pertenecido a los padres, un segundo era de severus…pero el tercero?
Justamente eso estaba por averiguar. Severus se dirigió al cuarto del medio precisamente, al abrir la puerta y escuchar el rechinido agudo y punzante el interior se dejó ver.
Era una cierta especia de laboratorio, con una enorme mesa de madera dura y vieja, con partes quemadas o coloreadas por el derrame de algunas pociones, sobre ella descansaba un gigantesco conjunto de elementos de laboratorio, con sus balones, sus cubetas, embudos, sus erlenmeyers, matraces pipetas y probetas, con sus decenas de tubos de ensayo, vasos de precipitación y la mayoría de ellos ocupados con algún tipo de liquido extraño en su interior, burbujeando, echando gases de colores o descansando pasivamente en sus pequeños ataúdes de cristal.
Sobre el piso de piedra gris, apilados estaban cientos de libros gruesísimos, desgastados, amarillentos, con páginas duras como pergaminos, o perfectamente cuidados, con tapas de cuero oscuro, esquineros de plata, de todos los tamaños, de todos los grosores. Las paredes con ladrillo negro a la vista, que le daba un aspecto aun más lúgubre al lugar, llenas de estantes que a su vez se llenaban de frascos con miles de ingredientes, animales flotando en soluciones rarísimas, plantas secas y otras vivas que se alimentaban de doxys, en una pared había una gigantesca biblioteca, sobre otras repisas excéntrisimas botellas, papeles desparramados, cuadros de seguramente antepasados y un pizarrón con millones de intrincadas formulas químicas y matemáticas que denotaban el impresionante conocimiento que severus guardaba debajo de esa coraza vampírica y que solo había sido vista a la luz en las clases del colegio, allá hace tiempo.
Parecía que era un caos gobernado por un meticuloso orden donde solo aquel emperador del desorden podía determinar donde se encontraba cada cosa exactamente.
Cuando se acercaron a la imponente mesa de madera oscura y corroída, un olor entre nauseabundo y romántico inundo las fosas nasales de Elaine. Obviamente ella con su básico conocimiento en pociones, jamás hubiese podido determinar cuales eran los componentes que penetraban su cerebro e inundaba su alma de forma misteriosa y oscuramente sensual.
Con agiles movimientos pero sumamente premeditados y cuidadosos, con el mismo movimiento que un equilibrista pendiendo de una soga a muchos metros de altura
Despejo el lugar de trabajo en unos minutos y luego dispuso los elementos sobre ella, Elaine se acerco para ayudar y severus le dijo
-quita tus inútiles manos de aquí, mira, aprende y no hables, suficiente con que me estorbes con tu presencia-
-Perdóname severus no quise molestar- le respondió ruborizada.
-Menos mal que dije que no hablaras.-
Y puso manos a la obra como solo él, el príncipe, el maestro, sabia hacer.
viernes, 31 de agosto de 2007
Cápítulo. XI

El socio
-Ho!! Gracias severus por venir!!- Dijo Ella mientras se abalanzaba y lo abrazaba…
Snape permaneció inmóvil.
-Preferiría que no me tocaras-, dijo con tono cortante
Se aparto mirando para abajo y ruborizada.
-Disculpa severus-, puntualizó Elaine intentando mantenerse discreta.
-Que necesitas Witch? Inquirió el joven.
-Bueno…Veras…Quieres tomar algo? Un té?-
Severus la miró y revoleando los ojos señaló –que sea rápido-
La mujer chasqueó los dedos y apareció el elfo de la familia cos dos humeantes tazas de infusión.
-Toma asiento, por favor…-
Se sentaron en la sala y severus la miró de reojo, antes de que él pudiera decir algo, Elaine rompió el silencio.
-Veras...conoces a Lucius malfoy…?-
Snape arqueó una ceja.
-Bueno…estamos saliendo pero hace rato, que las cosas son…diferentes.-
-Y yo que tengo que ver?- preguntó secamente.
-Bueno, necesito un favor…-
-Que quieres Witch...¬¬-
-Bueno Severus necesito de tus habilidades y tu talento, porque tu…-
-Ve al punto.-
-Bueno…emmm…necesito que...he…
-DILO YA!!-
-Necesito que me prepares una poción.-
-Me has llamado hasta aquí para que te prepare una poción? , tu no puedes hacerla? Porque no se lo pides a tu queridísima Lil…Evans…-
-Yo puedo hacer pociones!, dijo elaine irritada, Pero esta es demasiado complicada, y como tu eres tan brillante y eso...y no se la puedo pedir a Lily porque se burlaría y me costaría una vida de “te lo dijes”.-
-Y que tipo de pocion quieres? Una para curar forúnculos?
Los ojos de la mujer se encontraron con los profundos ojos negros de Snape y estos lo penetraron como leyéndole la mente.
-No...necesito…Verasitaserum…-
-QUE NECESITAS QUE??
-Verasitaserum, respondió tímida.
-quieres hechizar a malfoy?-
Ella sonrió y agacho la cabeza
-Es que necesito que me diga...algo…-
-Y que es eso que quieres que te diga?-
-no te lo puedo decir, lo siento, pero tengo algo a cambio para ti.-
Se levantó y dirigió a la puerta.
-No!! No!! Por favor severus…no puedo pedírselo a nadie más
Snape hizo una mueca
-Te…Te lo diré...pero prométeme que no se lo dices a nadie…
-No seas infantil.
-Bueno...como te explico…resulta que necesito que Lucius me diga algo.
-Eso ya lo habíamos establecido Witch.
-bueno…emmm… creo que está en algo...raro.
-Raro…no seas ridícula.
-En serio severus! Creo que esta en algo peligroso, no puedo decir que, pero necesito saberlo, las cosas no son como antes y me preocupa. Yo lo amo, y quiero saber que le sucede.
-Que sentimental.
-Me vas a ayudar?
-Y que es lo que pretendes que te diga.
-No tengo idea severus! Por eso necesito que me ayudes, por favor. Lo harás?
Snape entrecerró los ojos y curvó los labios.
-Si? , Te pagaré los materiales claro, y además...-
Metió la mano entre sus ropas y sacó y sacó un rectángulo de papel.
-Toma…-
La expresión de Snape cambió ni bien le entregó el papel.
-Una foto de Evans…?-
-Severus no tienes que disimular, se lo que sientes con lily, se como la mirabas en el colegio-
-No se que dices Witch, Evans está con ese…ese maldito, sucio, arrogante de…Potter -
La despecsión de su voz era evidente, ella revoleó los ojos
-Bueno que quieres a cambio Severus, dime, lo que sea…Me ayudarás?-
-Creo que podría Witch, me quedaré con la foto, y es que tanto deseas librarte de ella, págame los materiales si eso quieres, y…-
-lo que sea-interrumpió ella.
-En otro momento te diré, déjame pensarlo.-
Snape empezó a recitar ingredientes y ante la cara de perplejidad de Elaine, inquirió:
-Porqué no estás anotando lo que te digo?-
-He…si…si…Disculpa- apuntó con su varita y apareció un pergamino y una pluma.
-Granos de sopóforo...-pronunció en voz alta.
Luego de unos momentos Snape seguía recitando, completamente de memoria, la largísima lista de componentes, Elaine anotaba apurada y cada tanto miraba sorprendida a Severus, por la capacidad de retener información tan específica.
Al fin snape se calló.
Elaine siguió escribiendo un minuto más y luego levantó la vista del pergamino y dijo,
-Eso es todo?-
-ves acaso, que siga dictando los ingredientes Witch?
-Bueno…- Alzó la vista y sonrió.
Gracias Severus!! Gracias!.
Se precipitó a abrazarlo, pero él, duro como la roca, rígido como una perfecta Estatua y sin siquiera mover los labios, que permanecían quietos e impermutables, la miró severamente.
Elaine se echó atrás, volviéndose a su lugar y sonrojándose, murmuró con un hilo de voz lo que sonó como una disculpa.
-Bueno severus, dime que tengo que hacer.-
-Eres sorda, o corta de mente witch?, te he dicho que vallas a comprar los materiales.-
-Ahora!? – preguntó sorprendida.
-Ho! Disculpa por quitarte tu valioso tiempo, tienes algo más importante que hacer?-
-no no ya voy!...me acompañas o…-
-Creo que sabes ir sola al callejón, tú compra las cosas y ve luego a mi casa, dudo que aquí tengas lo necesario para hacerla adecuadamente.
-he…si….si, te acompaño al jardín.-
-Sé como caminar tres metros solo.-
Snape, con su capa ondeante y su paso decidido, caminó hasta el jardín y desapareció a los segundos.
Ella se levantó del sillón, se uso su capa de viaje, y caminó en la misma dirección que severus y se perdió de vista en un segundo.
Apareció en el Callejón Diagón.
Comenzó a caminar entre la gente, esquivando bultos y paquetes, agachándose de las lechuzas y cuidando donde pisaba.
Primero fue a gringotts, el banco de los magos, y recorrió el pasillo donde altos y enormes escritorios se alzaban desde el piso haciéndote sentir pequeño.
Detrás de cada mostrador se mostraba un duende, criaturas muy inteligentes, pero nada amigables, con orejas puntiagudas y aspecto de bebés feos, con poco pelo y extensas uñas amarillas.
Ella se acercó lentamente a uno de ellos y expresó
Quisiera retirar algo de mi bóveda por favor, Familia Witch, numero 958.
Y tiene la señora Witch su llave? Indagó el duende
Aquí está, dijo ella. Y le entregó una pequeñísima llave dorada y muy emperifollada.
El espécimen la miró desconfiado, y le pidió que la acompañase.
Fueron por unos túneles con rieles y carritos hasta llegar a una gigantesca puerta de hierro con muchas vueltas y ornamentos
El goblin sacó la llave del bolsillo de su diminuta levita y la introdujo en la cerradura.
Enseguida aquellas vueltas y ornamentos comenzaron a moverse
El portón se abrió solo, dejando ver una colosal montaña de oro y otros objetos de valor.
Elaine se adentró en la bóveda y sacó un bolsito de terciopelo azul, que llenó de monedas y luego lo cerró con un lindo cordón.
Salio del banco con los bolsillos llenos de aquel valioso metal amarillo y fue justo a la botica. Compró todo lo que figuraba en la lista que le había dictaminado su socio y con un poco menos de peso en sus bolsillos, las manos llenas de bolsas con extraños paquetes e implementos, hierbas, insectos, esencias y polvos. Se dirigió a la casa de severus. No sabia la dirección, pero visualizó la casa, que una vez, había sido narración detallista y minuciosa de lily.
Buscó un callejón apartado de la gente, para poder desaparecer más fácil, y encontró uno. Angosto, casi despoblado con solamente unas cinco personas, algunas de rostro huraño y hosco, otras llevaban capuchas que evitaban que se les advirtiera el rostro. El callejón era oscuro y lo constituían unos siete u ocho negocios para la elaboración de pociones. Se situó lejos de aquel extraño grupo y cerró los ojos.
Segundos después, se había esfumado.
Cápítulo. X

Desavenencia
Todo parecía ideal en los primeros meses, los silencios no necesitaban ser llenados con palabras, se decían todo con la mirada, sus manos parecían entrelazadas de tal forma que eran una sola, y cada mensaje estaba dotado de miles de significados ocultos y pasionales. Que hermoso era caminar bajo las danzantes hojas de los árboles que en su recorrido desprendían destellos terrosos y otoñales, que esplendido era mirar sus profundos ojos color tormenta y dejarse llevar por su imaginación. Lucius malfoy parecía perfecto, era caballero, su sangre no comprometía a nadie, muy apuesto, culto y con ese cierto aire imperioso que lo hacia simplemente irresistible.
Todo era tan parecido al colegio, el le acariciaba su cabello, le rozaba la frente, la besaba con tanta suavidad que ni la más frágil copa de cristal se hubiese mecido al contacto de aquellos perfectos labios, que agraciada parecía ser su vida en torno a Lucius, que feliz se mostraba ella, que radiante brillaba el sol sobre sus cabezas, y que celeste figuraba el cielo.
Si bien su sonrisa no se borro en mucho, mucho, tiempo y ella aseguraba estar total y perdidamente enamorada de malfoy, el solidó tronco de su amor comenzaba a debilitarse y a pesar de mostrarse fuerte y robusto como el roble, por dentro era y tan estable como una ramita. Aquellas simientes no fueron consolidadas lo necesario para que esto durara más.
Enamorada, si es que se puede decir de alguna manera, lo miraba con la mirada perdida mitad embelesada mitad aburrida. Los días pasaron, convirtiéndose en semanas y luego en meses. Ya hacia un largo año que Elaine salía con Lucius, su euforia dio paso a la felicidad para luego convertirse en falsas sonrisas y al fin en amargor, claro, al principio esa relación era como un cuento de hadas…mas parecida a una de brujas y espectros que a caballos blancos y príncipes azules. Pero luego se fue desformando para que la rutina copara las jornadas. Día tras día era lo mismo, ir a tomar el té servidos por los elfos, caminar un rato por los jardines, y charlas vacías y extenuantes sobre la aburrida vida de las familias puras de los alrededores. Poco tiempo después la rutina se fue dejando de lado para que la apatía internara en sus vidas, al principio él cancelaba sus pocas salidas apelando que tenía reuniones importantes, encuentros privados o tertulias de ese tipo, más tarde apenas hablaban y al final el ya no contestaba sus cartas.
Pero fue una de esas tardes cuando ella se dio cuenta de la realidad, mi madre nunca se había percatado de lo que el era, hasta ese momento, hacia rato que las cosas venían mal, y detrás de la feliz fachada se ocultaba un infinito vació de peleas y discusiones.
Si, lucius era lindo, encantador, elegante y era uno como ella. Pero no podía dejar pasar la auténtica esencia maligna del señor de rubio cabello. Todos, sus amigos, Lily en especial, le habían advertido la condición que ahora empezaba a salir a la luz, sí ahora ella se había dado cuenta, pero con sospechas no bastaban, necesitaba confirmar sus temores y enfrentarse a la cruenta pero avisada realidad.
Necesitaba un plan, uno infalible, inequívoco e irrefutable, uno que la audaz mente de aquel caballero que en un momento había sido dueño de su corazón no pudiera vislumbrar ni en el más evidente caso.
Horas pasaba elaine sentada en su escritorio, vagando por su cuarto tratando de concebir
Algún argumento para embaucar a Malfoy y arrancarle la información que tanto la intrigaba.
Pensó y pensó hasta que por fin dio con la más excelente idea que jamás se le hubiera ocurrido!
O por lo menos eso pensó ella… era ¡infalible! Claro está que necesitaba mucha suerte, y mucha colaboración…
Si el la ayudaba y le daba lo que ella pretendía entonces el resto tendría que ser audacia y destreza suya, pero primero lo primero, convencerlo de que lo ayudara y darle algo a cambio.
Tenia que buscar una forma de pagarle a su…como llamarlo… ¿socio?...caviló y meditó hasta que simplemente los pensamientos más brillantes fluían de su mente como una canilla abierta.
Necesitaba algo lo suficientemente importante como para que él no se echara atrás.
Nerviosa escudriñó en los rincones, abrió todos los cajones de la cómoda, sacó todo afuera, revolvió cada objeto, por debajo de los muebles, por arriba, en los estantes, dentro de los libros de su inmensa biblioteca, traspapelado entre los documentos de su mesa, bajo la cama, en el cajón de la mesa de luz, en la parte inferior de la mesa de luz y hasta en una tabla saliente en el piso donde guardaba cosas desde niña.
Estaba empezando a desesperarse necesitaba eso tan inminentemente, todo su plan se vería afectado de no tener aquello que ella buscaba. No tenía tiempo de ponerse a recordar y vagar en reminiscencias pasadas, exigía eso, demandaba aquel objeto.
Era total y completamente necesario que ella encontrara lo que estaba rastrando.
Pero luego su mente se iluminó como las antorchas iluminaban los pasillos del castillo escolar.
CLARO!! El baúl del colegio!
Que tonta que había sido!
Accio Baúl! Gritó! Y con su varita apuntando a quien sabe donde, el cofre salio disparado y ella tuvo que agacharse para esquivarlo.
Aterrizó en el piso de madera lustrada de la habitación y se quedó inmóvil, y esperando a ser abierto. Ella se acercó a él como temiendo que la atacara y apuntando a la cerradura murmuró Alohomora! Y al instante se oyó un clic y pudo levantar la tapa.
Dentro del baúl todo estaba tal cual lo había dejado desde que regresó a casa al finalizar Hogwarts, la túnica de Ravenclaw por encima, la apoyó en el piso, dejo ver sus libros, aquel violeta ya gastado Advance Potion Making By Libatius Borage encabezaba la pila, seguidos del libro de transformaciones y encantamientos. Ella quería viajar, para luego convertirse en auror y tener una cierta experiencia, pero ahora era momento de descansar y el estar con Lucius no le había dejado mucho tiempo para viajar.
Examinó sus libros con cuidado, recordando las historias detrás de los garabatos de los márgenes y se permitió volar un rato hasta las viejas aulas del colegio. Sacó también un montón de pergaminos corregidos de ex trabajos prácticos y tareas, un montón de plumas rotas, tinteros ya vacíos, banderas, banderines y pancartas animando a su casa en los partidos de Quidditch, una bolsa con comida para lechuza, regalos de sus amigos, y muy en el fondo del baúl pareció distinguir lo que buscaba. Rebuscó entre las cosas aquella retribución, hasta que al fin dio con lo deseado.
Sonriendo maquiavélicamente y regocijándose en su ingenio, se sentó en su escritorio, sacó una hoja de pergamino, una pluma y escribió:
Necesito de tu ayuda, ven a mi casa, tengo algo que puede interesarte
atte.: Elaine Witch
Ató la nota a la pata de su lechuza, y ululando de felicidad salio por la ventana hasta perderse en la distancia.
Media hora después, la lechuza plateada volvía con un sobre en el pico y luz de suficiencia iluminándole los ojos.
Se posó sobre su percha, y dejo que ella le retirara el recado del pico.
Desató el hilo que lo sellaba y leyó:
Espero que sea importante, estaré ahí exactamente a las 6 PM,…
No continuó leyendo, faltaba media hora para las seis y debía arreglarse un poco y bajar a recibir a su invitado.
Cinco para las seis. Bajó la escalera tranquila, y justó ahí, junto a la puerta del jardín se encontraba una figura oscura, seria y un tanto tétrica.
Mirando altivamente y especulando con el mentón elevado y su capa negra como las mismas sombras cubriéndole todo el cuerpo.
Ella se acercó y el no produjo sonido.
Gracias por venir-, dijo intentando parecer calma.
El no contestó.
Pasa, entra- invito mi madre.
El gran cuervo negro dio un paso hacia delante.
Y bien?- dijo Severus Snape.
Capítulo IX

La felicidad retratada
-Elaine me has hecho muy feliz, realmente. No sabes lo que extrañe tenerte entre mis brazos, lo que soñé con el día en que por fin serias mía nuevamente.-
-Calla, Lucius, no digas nada mas, me lo has dicho todo en tu mirada.-
Ella lo tomó de la barbilla con delicadeza y mirándolo a sus ojos con mirada penetrante le dio el más dulce beso que jamás le haya dado. Sus labios apenas rozaron los de Malfoy, pero la delicadeza con la que se lo dio, lo que ese beso produjo dentro suyo, excedió mas allá los limites de su propia imaginación.
Que momento perfecto, ambos entrelazados mirándose a los ojos sin decir una sola palabra, mas que las tímidas y sinceras sonrisas que se dedicaban.
El tiempo, congelado en el aire, pasaba tan lento que el canto de los pájaros de afuera era casi como una pieza maestra de la música clásica, como si entonaran sus penas al viento, como si suspiraran en sus melodías sentimientos ocultos de su alma libre.
Así se sentía ella. Libre, feliz, embriagada de despreocupación, sentía que es sus brazos nada podía sucederle. Todo dejaría de ser un problema mientras la sujetara contra su pecho.
Pero después de todo, la vida continua, de ser por ella, sin problema alguno, se quedaría para siempre abrasada a el, pero sin embargo tenia cosas que hacer.
Con mucha pena por interrumpir el esperado momento, se cargó de ánimos y dijo:
-Lucius debo irme.-
-No, por favor, quédate un poco más-
-Lo siento pero tengo cosas que hacer-
Desviando la mirada se escapo de sus brazos que la sujetaban con anhelo.
Cuando estaba a unos tres metros se dio vuelta, su espléndido cabello la rodeó por un instante mágico y ella le tiro un beso, casi como una mariposa a salir de su capullo, Lucius lo tomo por el aire y ella, agradeciéndole le entrego una sonrisa.
Salió de la casa y se fue volando, que feliz estaba, el sol le acariciaba la piel, el viento si apenas la despeinaba, y las hojas de los árboles danzaban entre las nubes.
Ella sabia que ese día lo recordaría por siempre, pero ahora tenia que volver al mundo real..salir de esa hermosa fantasía de amor y continuar la rutina cotidiana.
Llegó al castillo donde estaba aguardándola una mesa con las típicas masitas y el té.
Ashlyn vio a su hija que volvía a tierra, por decirlo de alguna manera, con una enorme sonrisa estampada en su rostro.
-Eli Darling, porque estas tan feliz si es que se puede saber-
-Madre, solo diré que la felicidad ha golpeado mi puerta y yo estaba ahí para recibirla y afortunadamente se quedará un largo tiempo según creo. –
La madre perpleja la miraba sin saber que decir mas que sonreír y asentir con la cabeza
Ella con la mirada perdida, flotaba en el aire sin mas preocupación que la alegría misma
-Eli, no tomarás el te con nosotras- preguntó Hanna tratando de saber más sobre aquel comportamiento.
-Lo siento hermana, pero ya lo tomé, gracias por tu amabilidad-
Desde cuando trataba a su hermana tan bien? Era mas anormal de lo que parecía pero bueno, todo saldría a la luz con el tiempo..
Cuando Elaine llegó a su cuarto le mandó una lechuza a su mejor amiga que decía lo siguiente:
Love, Elaine
En otra parte de Inglaterra vivía Lily Evans con su reciente marido James Potter, ellos se habían ido a vivir juntos y se casaron justo después den terminar Hogwarts.
Gniddew llegó a la residencia de los Potter hasta posarse en la percha especial de la lechuza de james que en ese momento no se encontraba allí, Lily la vio y se acercó a ella, -Gniddew!!! Tanto tiempo sin verte,- decía mientras le acariciaba la cabeza- Traes noticias de Eli verdad? Pasó algo malo?
La lechuza pululaba y hacia señas con la cabeza para que tomara el sobre.
Está bien! Está bien!, Rompió el sello de lacre azul y leyó
Que habrá pasado Gniddew? Sabes algo?
El animal la vio con cara de “a mi no me preguntes yo solo entrego las cartas”, la joven pareció entender esa seña y le contestó
De acuerdo amiga, me cambio y enseguida estaré contigo.
Diez minutos después volvió con polvos flu en la mano y se despidió de la lechuza que emprendió vuelo y se perdió en el horizonte.
Bueno parece que iré sola, acotó Lily, James honney!
-Si mi amor?
El que havia dicho eso era james, el hermoso Gryffindor del cual todas estaban enamoradas pero solo Lily havia podido conquistar su corazón verdaderamente.
Era inteligente y amoroso aunque algo engreído y arrogante pero eso lo hacia mas divertido también.
-James me iré un momento a casa de Eli, De acuerdo?^^-
-De Elaine Witch?- preguntó extrañado..
-Si, de ella parece que tiene noticias importantes, quien sabe lo que ha hecho ahora-
-Mándale Saludos de mi parte ^^-
Claro, mi vida- y lo despidió con un cálido beso
EL ESCAPE! Gritó Lily, y tras sentir una Sensación de succión ya muy familiar, aterrizó en el piso de la recamara de Elaine toda cubierta hollín.
-Elaine al verla echó a reír.
-JAJAJAJ...Pareces un hipogrifo-
-Espero que lo digas por lo negro amiga ¬¬ -
-Claro, claro levántate del suelo quieres, Scourgify! Dijo y apuntando a su amiga limpiándole las ropas.
Bueno que es eso tan importante que tenias que decirme?.-inquirió Lily
-Hay amiga, estoy tan feliz realmente!*-*-
-Pero que paso cuéntame!-
-Bueno...se que no te agradará en lo absoluto pero eres mi amiga y debes saberlo..-
-¡Dale! ¡Deja de dar vueltas y ve al punto! -
-Bueno no me presiones…lo que quiero decir es…estoy saliendo con...-
-¡Estas saliendo con alguien! Que genial! Con quien!! Dime por favor!-
-Ya va! Si solo no me interrumpieras ¬¬ estoy saliendo con...Lucius -
-Lucius…no me suena, donde lo conociste? Yo lo conozco?-
-Malfoy, Lily...-
-¡QUE!! ¡ESTAS DEMENTE! ES UN MORTIFAGO, POR FAVOR DIME QUE ES UNA BROMA! -
-No, no Lily, el cambió y lo amo...entiende... -
-Ahí Eli…Pero estas segura... -
-Si Lily mucho, nada sentí antes como lo que me hizo sentir el, me hace sentir…especial, amada -
-Bueno, nunca pensé que un rayo caería dos veces en el mismo lugar pero si estas feliz espero que no te equivoques-
Yo también,...
Continuaron hablando por mucho tiempo hasta que a la hora de la cena Lily dijo
Es tarde Eli me debo ir, James te manda saludos,
Mándale a el también! Te quiero Lily, gracias por escucharme,
Estoy para lo que necesites, y lo sabes, Adiós
Y desapareció entre las llamas.
Capítulo VIII

Aquella inesperada visita
El vació sonido del viento nublaba los pensamientos de Elaine. Pero fuera de eso estos estaban demasiado cerrados por si solos, mas bien eran un enjambre de enredos, la decisión era tan difícil de tomar...
Estaba segura de que todavía sentía algo por Malfoy
Pero también suponía, al menos, que lo sentía por aquel muchacho muggle..pero ya había dejado en claro que no podía estar con el, y que no podía ilusionarse..
Solo quedaba una solución, una respuesta para matar mas de pájaro de un tiro..a ver..analizando la situación...saliendo con Malfoy no solo se olvidaría de Claudio sino que también...también..bueno no importa qué pero algo había además .
Entonces estaba decidido, saldría con Lucius..total el que no arriesga no gana no?
***
Elaine no cenó , se acostó ni bien llegó a la casa..
Durmió toda la noche pero soñó mas bien recordó todo lo que había pasado con Malfoy en el colegio.
A la mañana siguiente luego de ya haber desayunado, estaba leyendo un libro del colegio (que le traía muchísimos recuerdos por las notitas en los márgenes de las hojas que le dejaban sus amigas y por supuesto Lucius y alguna que otra de Potter.) y de la nada aparece Binny que parecía muy agitada con noticias importantes.
-Señorita Elaine!! Tiene visitas, no me dijo quien es pero parece ser importante!!-
-De acuerdo Binny gracias..ya voy..-
bajó las escaleras apurada y se dirigió a la sala donde lo esperaba su misterioso visitante.
Este estaba sentado en un sillón y por lo que podía vislumbrar tenía el cabello negro azabache y grasoso, el se levantó del asiento en cuanto ella entró en la habitación.
-Severus!- dijo alarmada Elaine,
Severus Snape era un amigo de Malfoy, de la misma casa (slytherin) que normalmente andaba solo estudiando pociones, era muy inteligente el mejor de la clase de Horace Slughorn junto con Lily Evans (una amiga de Elaine de la casa Gryffindor). Era de aspecto sombrío con una nariz ganchuda y aguileña ojos negros al igual que su cabello, este grasiento y a la altura de los hombros. Tenía un carácter muy peculiar, era frío y sarcástico, distante pero muy querible en el fondo, para aquellos que sabían comprenderlo.
-Que haces aquí, pasó algo?-
-Al parecer Witch no te simpatiza mi visita por lo que veo..- Señaló el joven con su tono frío y cortante de siempre.
-No por favor, es solo que nunca pensé que llegarías a venir..- intentó explicar la muchacha.
-Basta de vueltas Witch, vamos a lo que nos concierne- prosiguió Severus –El motivo por el cual he venido es porque, Malfoy, supongo que lo conoces,*(nótese el sarcasmo)*
ha sufrido una extraña enfermedad que hace que delire y desconozco la razón por la que menciona tu nombre-
-Mi nombre,- pregunto ella...
-Si Witch ¬¬ tu nombre, que eres sorda, es por eso que..- pero el no pudo continuar,
-pero yo que tengo que ver, no hice nada yo..-
-Déjame seguir quieres ¬¬...Malfoy te esta pidiendo a gritos, pero no he podido distinguir si es parte del delirio, intenté que tomara una poción que preparé pero es tan terco que solo a ti quiere -
-Severus! Por favor, que pasó!, ve al punto!-
-Ya te lo he dicho Witch! Esta enfermo y pide verte,.. tan complicado de comprender es eso!...-
-Gracias Sev, en serio, ya voy para allá!!!!-
-Te pido que no me llames así..-
-Lo siento..he me voy disculpa que no te ofrecí nada, puedes venir cuando gustes...
ACCIO NIMBUS!- y la escoba bajó descendiendo por las escaleras y luego apareció Binny con su capa,
-tome señorita-le acercó la prenda a Elaine y luego hizo una reverencia hacia los magos presentes.
-Bueno, Witch creo que me iré entonces-
-Gracias Severus!!-
pero el no contestó, ya iba camino a la salida.
La muchacha se subió a su escoba y salió volando hacia la mansión Malfoy.
Al poco rato llegó y las puertas se abrieron automáticamente ella entró en el predio.
Dejo la escoba y corriendo fue hasta la habitación de Lucius... es de suponer, que sabía en donde quedaba..
El estaba tendido en la cama, Elaine con los ojos llenos de lagrimas se arrodilló a su lado y se puso a sollozar.
-Elaine querida, no llores, no vale la pena llorar por una mentira.
La mirada se dirigió a los cristalinos ojos de Lucius, con incredulidad y curiosidad al mismo tiempo.
-Te explicaré, no estoy enfermo, linda, ni nada parecido- reveló Malfoy con una sonrisa de satisfacción.
-Convencí con mucho esfuerzo a Severus para que valla a tu casa, y finja que yo estaba enfermo, porque? te preguntarás, bueno, no es que desconfié de vos, pero dudaba un poco de que llegaras a venir, así que te puse a prueba para ver si en verdad te importaba como creía, es mi placer poder decir que mi hipótesis era correcta y que si te importó, acaso estoy equivocado?-
concluyó con su explicación , la expresión de Elaine de asombro, enojó y sorpresa
era demasiado notoria, tanto que estalló y dijo:
-Como has podido hacerme esto Lucius, jugar así conmigo de esa manera..es sucio y ruin..-
-No mi estimada, no es ni sucio ni ruin es inteligente, tu sabes de inteligencia, es una cualidad muy destacada de tu precioso ser-
-no me adules!! Estoy enojada..-
-no linda, no lo estas solo estas sorprendida porque tengo razón-
Se levantó de la cama y con altiva expresión apuntó,
-Te importo, hazme el favor de no ser tan orgullosa y admitir que todavía sientes algo por mi-
-Bueno si, me has colmado la paciencia Malfoy, es verdad siento algo por ti y qué!!-.
no sabía que es lo que acababa de decir, pero ya estaba hecho.
Avergonzada se dio media vuelta para retirarse y Lucius la tomo de la muñeca y la aprisionó contra su pecho.
-En ese caso, no hay mas que hacer, dijo
y esta vez ella fue quien lo besó, y luego añadió con una dulce voz:
-Como en los viejos tiempos Lucius, como en los viejos tiempos-.
