lunes, 9 de febrero de 2009

capitulo XIV verasitaserum

Capitulo 14
Verasitaserum.

Esas dos semanas de espera, que severus le había dado hasta que la poción recaudara su máximo poder, pasaron sin absolutamente nada interesante, solo, más de lo mismo, tomar el té, volar en escoba y rápidas visitas a la Mansión Malfoy que nada aportaban a su teoría de su acercamiento al lado oscuro.
El aguardo durante esos catorce días, le carcomía la cabeza, era una sensación peor que la ansiedad que había sentido al abrir el resultado de sus T.I.M.O.S años atrás. Claro que cada segundo que pasaba era un puñal de desesperación, pero aunque ínfimo, un paso mas cerca de desenmascarar a Lucius. Ese tiempo, también se sirvió para reflexionar. Ella por mucho tiempo había pensado que su amor por aquel caballero era tan potente que sería capaz de arrastrarla hasta lo inimaginable, lo imposible, aún, ella creía que seria capaz de seguirlo a donde fuera, sin importar si esto significaba pasar del otro lado, donde las artes oscuras imperaban, eternas, variadas, cambiantes e indestructibles. Allí, donde la ética era dejada de lado, el orgullo y el honor altamente valorados y no existían escrúpulos algunos.
Elaine contaba con lo que Malfoy siempre recalcaba y, (por unos momentos llegó a pensar si esa era la verdadera razón de su supuesto amorío). La pureza de su sangre siempre era un tema recurrente en las conversaciones que mantenían. Lucius siempre lo apuntaba como una virtud, que excedía en demasía a muchas –sino a todas- otras. Según él, era una cuestión de vida, de supervivencia, algo así como un darwinismo mágico, donde los privilegios, los méritos, y todo lo relacionado a cierta superioridad sanguínea, se aplicaba desde lo cotidiano a lo extraordinario.
Claro que su madre, también concordaba con Malfoy. Aunque no tan extremamente, siempre apoyo esa pareja por cuestiones de fuerza mayor, de continuar el linaje. Por más que Elaine siempre se tomó estas palabras como comunes, en algún punto de su relación con Lucius Malfoy llego a proponerse sacrificar muchas de sus propias convicciones por el bien de su sangre. Su mente debatía que hacer con el asunto de los mortifagos, (pues como ella pensaba el amor que profesaba por Malfoy rompería todas las barreras del bien y del mal) pero el panorama se torno peligroso y su cuerpo, su mente y espíritu decidieron unánimemente que no daba para mas.
Los acontecimientos la sobrepasaban y el amor dejo de ser amor, para transformarse en miedo. Fue así que el calendario marco el día acordado, una tibia mañana aseguraba éxito en el aire.
Se cambio, y se determino a arecer frente a la casa de Severus, como no era un barrio muy concurrido, no levantaría sospecha alguna. Toco la puerta.
Severus snape abrió, luciendo frío, distante y apático como siempre.
-llegas tarde- le dijo.
-perdón severus, pero debo haber calculado mal el tiempo, cuando Salí de casa faltaban dos minutos para la cita-
-es obvio que la puntualidad no es tu fuerte y por lo visto tampoco las matemáticas-
Severus se aparto para dejarla entrar a la casa, y cerro la puerta tras el con un agil movimiento de su varita.
-tengo cosas que hacer, asì que ten la poción, no esperes mucha conversación de mi parte-
-nunca lo hago severus- reprochó ella.
El le entrego una botellita de unos quince centímetros de alto, llena de algo que lucia como agua.
-gracias severus, ahora me voy, no quiero perturbarte, gracias nuevamente y buenas tardes, espero que pronto puedas acompañarme a tomar el te-
Snape no respondió.
La puerta se abrió nuevamente y ella desapareció en la entrada.
Llego a su casa cuando la elfina domestica preparaba las cosas para el te que en unas horas se dispondrían a disfrutar como habituaban.
-la señorita tomará el te hoy aquí? Chillo la elfina.
-no, me hice con Lucius, dile a mi madre que no me espere, no se a que hora llegare, y prepárame el carruaje negro.-
-como la señorita diga- replico la sirvienta.
Elaine subió a su recamara para cambiarse de vestido y ponerse su capa de viaje. Bajo la escalera y en la puera la esperaba un carruaje negro azabache, brillante con dos radiantes y esplendidos pegasos como corceles.
Se subió, y ni bien cerró la puertecilla, las bestias emprendieron vuelo con dirección a la Mansión de los Malfoy.



Luego de unos aproximadamente veinte minutos, el carruaje aterrizo el la entrada de la gran mansión. Si bien hubiese sido más fácil aparecerse como hizo en casa de snape, ese corto tiempo le dio la seguridad y la tranquilidad para pensar un plan y cumplir su cometido, finalmente,
El carruaje aparco en la puerta u Dobby, el elfo domestico de la familia Malfoy, salio a recibir a la invitada.
-El señor Malfoy la espera señorita Witch.-
-Muchas gracias Dobby, le respondió ella.
Fue como al cruzar la arcada y entrar a la residencia Malfoy, cambiara de su personalidad dulce y amable-de casi siempre- a la fría y distante que la presencia de Malfoy ameritaba,
-El señor la espera en la sala señorita- dijo Dobby.
Elaine se dirigió hacia allí, y ahí estaba el.
Parado de espaldas, con su traje negro y su cabello rubio y brillante, atado en un moño verde slytherin.
Se dio vuelta y ella vio que sostenía una copa de su trago favorito. Whisky de fuego añejado en tanques de roble con un chorrito de hidromiel dulce y dos hielos mentolados. El cáliz llevaba una M en esmeraldas y plata en la base, y la sostenía con su mano cubierta de un guante de fino cuero negro.
El salón, con cortinas de terciopelo hasta el piso, escudos de armas, cuadros de ancestros, una chimenea apagada, grandes y cómodos sillones, le hacían acordar bastante a la antigua sala común de slytherin allá en hogwarts.
Las grandes ventanas dejaban entrar tanta luz que el cabello de Malfoy parecía màs rubio aun, y su piel más blanca y pálida.
Sin embargo todo esto le sentaba muy bien, incluso lo hacia más apuesto.
Elaine ya se había retirado su capa de viaje y dejo al descubierto un vestido azul muy bonito.
Lucius dejo la copa sobre el piano, se acerco unos pasos y dijo:
-Elaine querida- su voz sonaba aterciopelada y sensual
Ella se acerco, y el la tomo en sus brazos y la beso dulcemente.
Durante un segundo se replanto su accionar y casi se sintió culpable por lo que estaba a punto de hacer.
El tibio sabor de sus besos como siempre la llevaban al mas allá.
Pero tenía que concentrarse, saber lo que venia a averiguar, y luego someterse a la verdad. Si Lucius era un mortifago, tendría que dejarlo. Y si no lo era, decidiría si su amor merecía seguir viviendo o apagar la llama que lo mantenía vivo.
Se sentaron en los sillones y el señor de la casa llamo al elfo.
Dobby apareció al instante con dos tazas de te, pastel de calabaza, y galletitas de jengibre. Tomaron el té. Se rieron de los demás y hablaron horas, luego pasearon por los amplios y verdes jardines, hasta que ella le ofreció un vaso con agua, para reponer energía de la caminata y saciar su garrafal sed, Lucius lo bebió ávido y luego se sentaron en la grama.
-Lucius...quería preguntarte algo, y espero que me respondas con la verdad.-
-dime mi querida-
-eres tu un seguidor de Lord Voldemort, eres tu un, como le llaman, mortifago?-
Lucius dudo por un segundo, y luego, respondió.



-¿Y bien madre, que paso! Que te respondió Lucius,?- pregunto la niña
-Eso. Te lo contare luego. Ahora apúrate, no quieres perder el tren de tu sexto año en hogwarts, verdad?-
-Claro que no...Hay mucha gente que quiero ver.
-Pues entonces apúrate y trae el baúl, es hora de irnos ya, el carruaje nos espera. King kross esta lejos.
-es un verdadero fastidio tener que ir hasta Londres, porque no vamos directo a hosmade, madre.
-porque Albus prefiere que todos los estudiantes lleguen juntos hija, ahora deja de protestar y vamos, llegaremos tarde.
Las dos mujeres se subieron al carruaje negro, y minutos después aterrizaban en una callejuela de Londres.
-odio estas ropas muggles, la gente es muy rara-
-que no te oiga tu padre mejor, pero si, tienes razón, bueno hija, te encontraras con tus amigos en el tren, aquí te dejo. Tienes todo verdad?-
-si mama, lo revise cinco veces antes de venir. Ya esta por salir el tren, solo unos minutos nada más.-
-esta bien esta bien, cuídate Lessie, no quiero noticias tuyas del director.
- y acaso cuando las has tenido?-
Ambas rieron, y luego se enfundaron en un abrazo maternal.
Lessie le sonrío a su madre, y luego atravesó la pared que antecedía a la plataforma 9 ¾ para empezar así, su sexto año en el mejor colegio de magia y hechicería del mundo.

1 comentario:

Yuki dijo...

omg, sos una wacha! lo cortaste en lo mejor! XD
y encima se que vas a tardar una vida en publicar lo próximo!