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viernes, 31 de agosto de 2007

Capitulo II


Capitulo II
El atardecer en el puerto


Entonces Elaine decidió romper el selénico para no quedar como una boba,
-Emm disculpa, yo estada distraída y umm... -dijo con vos lo más calmada que pudo aunque se notaba nerviosa.
-No hay problema, No eres de por aquí verdad? –antes de que Elaine le contestara el ya había asumido su respuesta, se mostró comprensivo y luego agregó, -quieres ir a tomar algo y que te muestre el lugar,
-Eh bu... e... no- titubea ella con tono algo infantil,
Allí iban los dos caminando por el mercado hasta el bar más cercano, en el trayecto no hablaron, ella estaba muy nerviosa y colorada; Al llegar a la taberna, miraron alrededor buscando un lugar, era un lugar decorado en un estilo que parecía medieval, con espadas, armaduras y tapices de múltiples colores.
Se sentaron en una mesa cerca de la ventana, por donde se veía el camino atestado de gente que iba y venia, llenas de bolsas, paquetes y baratijas
-Bueno, no me dijiste tu nombre, yo soy Claudio, y vos?-
-Ha! Sí perdón! Mi nombre es Elaine y soy de Inglaterra en realidad
-Ha sí! Y que haces aquí en España??
-Estoy de paseo-Mintió en cierta forma la joven
-Bueno si quieres puedo darte un recorrido por la cuidad-
-Hay gracias me encantaría!-
-Bueno, llamare al mozo para pagar.-
-Ha sí perdón! Pero solo tengo plata de Inglaterra, te puedo pagar después?
-Deja yo te invito-
Y sin notarlo se ruborizo un poco, y le dirigió una sonrisa al muchacho en señal de agradecimiento.
Caminaron el resto del día, fueron al parque y a otros lugares a los que ella nunca había asistido, obviamente. Todo le parecía mágico, aprovecho cada segundo que pasó con él, mirándolo de vez en cuando, nunca había estado tan feliz, se le notaba el hermoso brillo de sus ojos a cien metros de distancia, durante todo el recorrido estuvo sonriendo y un poco le coqueteaba, supongo que ella no se daba cuenta, que era un reflejo natural, un detalle prácticamente oculto de su vivaz personalidad.
Cuando ya estaba oscureciendo se sentaron en el puerto a observar el atardecer, jamás en toda su vida había visto un atardecer tan hermoso, todos los colores del arco iris se impregnaban en el cielo como una pintura, distintos tonos de rosa, anaranjado, verdes y violetas, rojos intensos y hasta amarillos espectaculares, es sol poco visible proyectaba en el impecable rostro de la joven un brillo tan hermoso que resaltaba su belleza tanto que parecía una fotografía, al atardecer lo siguió una noche estrellada e impecable con una luna radiante y redonda como una horma de delicioso queso amarillo.
Todo había sido perfecto, pero desafortunadamente debía volver, así que regresaron al camino de donde habían partido en un principio y fue ahí que ella dijo:
-La pase de maravilla contigo esta tarde pero es hora de regresar- lo despidió con un tierno beso en la mejilla y empezó su partida.-Espera!!- se apresuro a gritar Claudio-quiero volver a verte, dime donde estas y te iré a buscar mañana-
-lo siento pero volver a mi casa esta misma noche, si alguna vez vas por Inglaterra avísame y nos veremos- porque estaba diciendo eso, si sabia perfectamente que podía regresar y no soportaba la idea de no volverlo a ver.
Así que después de reflexionarlo un momento dijo
-En una semana quizás vuelva no te prometo nada pero si puedo arreglar las cosas, encuéntrame en este mismo lugar al mediodía el martes de la semana que viene-
Y luego de decir esas exactas palabras desapareció entre las sombras.