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viernes, 31 de agosto de 2007

Capitulo III


Capitulo III
En el Escape



Al llegar a su casa, ya era de noche pero nadie se había percatado de su ausencia, dado que la casa era tan grande que siquiera se habían molestado en buscarla, llego antes de cenar, así que se traslado a su habitación y, como era costumbre, se cambio para la cena.
Traía un vestido largo color escarlata, con detalles es cintas rojas de terciopelo, la cena fue bastante tranquila, casi hablaron y lo poco que dijeron fue “pásame la carne por favor”.Luego de la cena, en la que poco comió, comparado a lo mucho que su cabeza revivía lo ocurrido en la tarde, se retiro nuevamente, a su habitación. Pensaba en que tal vez él sea igual que ella, de sangre mágica, y pura, como la que recorría sus venas,, pero de repente un temor con un dejo de preocupación estremeció su cuerpo, mientras atravesaba la sala que precedía al comedor. Ese trayecto hacia su cuarto pareció eterno.
Y si todo el futuro de su familia quedaba estancado al enamorarse de un muggle? Y si su sangre se veía manchada y su prestigiosa estirpe amenazada? Podía la historia de la familia verse arruinado por el hecho de mezclarse con alguien diferente?...No, no podía ser cierto. Borró de su mente cualquier temor equivoco y comenzó a subir la hermosísima escalera.
Al llegar a su cuarto, una habitación amplia y espaciosa, con muebles finos de roble tallados a mano, y una cama que se imponía sobre el resto y un techo alto, Se cambió a su ropa de cama y se hundió es las sabanas de algodón egipcio blanco. El sueño se apodera de ella a los pocos minutos. Esa noche no soñó, o por lo menos eso parecía...
A la mañana siguiente bajó al enorme jardín lleno de plantas y flores diversas (todas mágicas) y se sentó en la mesa al aire libre para desayunar, luego se cambio y salió a dar un paseo en escoba, por los terrenos de la casa, El viento le soplaba en la cara y al pasar sobre el lago el sol le nubló la vista. Después de volar masomenos media hora descendió al jardín nuevamente, como ya era hora de comer se dirigió al comedor. El resto del día al igual que los siguientes, no tubo mayor importancia.
Llegó el martes, como habían quedado, Elaine se alisto en su habitación, dudó en atarse o soltarse el pelo, pero optó por dejárselo natural. Su cabello le caía por mas allá de los hombros en forma de cascada, la luz qué inundaba el cuarto proveniente de las altas ventanas le otorgaba un resplandor sin igual. Aunque lacio, su pelo poseía unos pocamente definidos bucles que hacían aun más elegante y voluminoso su castaña melena.
Vestía un vestido largo de color púrpura con cuello alto, mangas largas que terminaban en puntillas de un tono más oscuro que la tela a medida que se ensanchaban. Un vestido verdaderamente hermoso que la hacia lucir radiante. Se puso al final una capa de viaje negra y emprendió el recorrido hasta el jardín –Iré en escoba pensó- Había pocas cosas que le despejaran la mente y le reconfortara mas que volar en escoba al calor del brillante sol. Aunque luego de reflexionar que los muggles podían detectar su presencia, opto mejor por aparecerse, y dejar la satisfacción de un viaje vespertino para otro momento.
Entonces pensó en las tres D que había aprendido en su curso en Hogwarts y luego de esa ya tan conocida sensación de succión se vio nuevamente en aquel sendero despoblado y remoto de la ultima vez. , Todo estaba igual, que la semana anterior, el mercado, la gente abarrotada de baratijas y la flameante bandera en lo alto. Pero otra vez la inconclusa pregunta invadió sus pensamientos, si era mago porque nunca lo había visto en el colegio y tampoco podía ser de sangre pura, ya que quedaban pocos y ella suponía conocerlos a todos...
Por un momento vació en marcharse, y su mirada mostraba arrepentimiento y culpa, pero ya era tarde. Él tan apuesto como siempre, la miraba desde es otro lado del camino sonriéndole amablemente.