
Capitulo V
The five o’clock tea
Bueno, ya había resuelto un problema, pero se le presento uno mayor... era un muggle, se había involucrado con un muggle, pero... pensó esperanzada, no es algo serio,... solo salimos unas dos veces... no me puede afectar en nada. Ósea... no siento nada por él... verdad? Se preguntó a sí misma. Mientras deambulaba por su habitación de un lado a otro como un tigre encerrado, cada tanto se miraba en el espejo, tal vez deseando no ser ella la que se encontraba en esa situación, deseando que no fuera ella la que se había encontrado con aquel joven muggle, pero todas las veces que se vio en el espejo, el reflejo era el mismo... desafortunadamente para Elaine era ella.
.uuf uuf, cálmate, respira, serénate Elaine serénate, -se repetía una y otra y otra vez..
Con la idea de olvidarse de todo hizo aparecer una taza de hidromiel, bebió un sorbo y se recostó en la cama.
A las dos horas sintió un toc-toc en la ventana. Era Gniddew su lechuza moteada, se despertó sobresaltada, y corrió a abrirla, el ave entra revoloteando en el cuarto y al posarse sobre su perchero habitual, le entrego el sobre.
Estaba sellado con cera y las iniciales L.M. justo estaba por abrirlo cuando escucho a su madre que la llamaba desde abajo.
-ELAINE!!!, hora del té querida!!! Son las 5!-
Ya voy! En un segundo. !..metió el sobre en un cajón, y bajo a la sala,
Sobre la mesa del comedor había unos platos de plata labradas con la W grabada en el borde, y lo llenaban muffis y masitas de chocolate, naranja y limón, y además había otra con un cheese cake , la mesa del comedor estaba vestida con un mantel blanco con un pequeño bordado y servilletas haciendo juego.
Sobre ella, una tetera, tres tazas, cada una con su cuchara, platito y servilleta correspondiente y edemas un tenedor de postre. También un azucarero con sus pinzas ya que el azucar era en terrones. La porcelana, estaba adornada con pequeñas flores como era tradicional en la vajilla inglesa.
La ceremonia del te era un acto habitual y cotidiano en cualquier morada de Inglaterra. Según la formalidad del evento, ya sea una reunión, un coctail, o un té informal, la mesa era siempre diferente. Pero en las familias más importantes esta ceremonia era siempre muy elegante y completa, Así era la casa de los Witch, cada tarde a las 5 las mujeres de la casa se reunían a tomarlo y a conversas sobre su día.
Elaine se sentó en una silla junto a su hermana y enfrente de su madre, cuando estaban sentadas apareció Binny, su elfina domestica vestida con su habitual vestidito negro, y su delantal y cofia blancos. Primero le sirvió a Ashlyn porque era la mujer de la casa, luego a Hanna que estaba sentada a la derecha, como era habitual en el protocolo y por ultimo a Elaine.
Dos terrones de azucar y una rodaja de limón por favor, -
Si señorita, dijo Binny con su chillante y aguda voz.
Hanna empezó a relatar su de costumbre aburrido día, cuando Elaine la interrumpió:
-saben una cosa, discúlpenme pero necesito un paseo en escoba.-
Ella se levantó de la mesa y volvió a su habitación, se cambió, agarró su escoba y salió por la puerta.
Llegó al jardín, y emprendió vuelo. Estaba atardeciendo y los colores que coloreaban el cielo eran tan incontables como peces en el mar.
Sobrevoló el lago y luego el bosque una y otras y otra vez hasta llegar a un claro, descendió y se recostó sobre un árbol a pensar que haría con Claudio,... El martes tenían otra cita, pero si iba estaría prolongando el inicio de algún tipo de relación y sino iba se preocuparía, y no podía mandarle una lechuza porque era totalmente extraño para los muggles. Pero no seria raro. Sí! Le haré una carta, y se la daré al señor del bar! Pensó eufórica pero algo triste.
Se levantó, se sacudió en vestido, y retomó en vuelo. Llegó al castillo para la hora de la cena.
* * *
Luego de comer subió a su cuarto para escribirle la carta, abrió el cajón, saco un trozo de pergamino y una pluma, entonces escribió.
Querido Claudio:
He estado pensando mucho, y llegue a la conclusión de que no puedo verte mas,
Sos muy agradable y todo, pero si prolongo nuestros encuentros generaría en mí y en ti una ilusión que no deseo que exista, ya que podrimos salir lastimados los dos.
Las circunstancias de mi familia y motivos que no puedo revelarte, me han llevado a tomar esta decisión.
Por favor espero que puedas perdonarme, entenderme y olvidarte que alguna vez me conociste. Todo lo que puedo decirte ahora es lo siento.
Sinceramente, Elaine
Fue a sacar un sobre y vio la carta que le había traído su lechuza por la tarde, la tomo y nuevamente leyó L.M
The five o’clock tea
Bueno, ya había resuelto un problema, pero se le presento uno mayor... era un muggle, se había involucrado con un muggle, pero... pensó esperanzada, no es algo serio,... solo salimos unas dos veces... no me puede afectar en nada. Ósea... no siento nada por él... verdad? Se preguntó a sí misma. Mientras deambulaba por su habitación de un lado a otro como un tigre encerrado, cada tanto se miraba en el espejo, tal vez deseando no ser ella la que se encontraba en esa situación, deseando que no fuera ella la que se había encontrado con aquel joven muggle, pero todas las veces que se vio en el espejo, el reflejo era el mismo... desafortunadamente para Elaine era ella.
.uuf uuf, cálmate, respira, serénate Elaine serénate, -se repetía una y otra y otra vez..
Con la idea de olvidarse de todo hizo aparecer una taza de hidromiel, bebió un sorbo y se recostó en la cama.
A las dos horas sintió un toc-toc en la ventana. Era Gniddew su lechuza moteada, se despertó sobresaltada, y corrió a abrirla, el ave entra revoloteando en el cuarto y al posarse sobre su perchero habitual, le entrego el sobre.
Estaba sellado con cera y las iniciales L.M. justo estaba por abrirlo cuando escucho a su madre que la llamaba desde abajo.
-ELAINE!!!, hora del té querida!!! Son las 5!-
Ya voy! En un segundo. !..metió el sobre en un cajón, y bajo a la sala,
Sobre la mesa del comedor había unos platos de plata labradas con la W grabada en el borde, y lo llenaban muffis y masitas de chocolate, naranja y limón, y además había otra con un cheese cake , la mesa del comedor estaba vestida con un mantel blanco con un pequeño bordado y servilletas haciendo juego.
Sobre ella, una tetera, tres tazas, cada una con su cuchara, platito y servilleta correspondiente y edemas un tenedor de postre. También un azucarero con sus pinzas ya que el azucar era en terrones. La porcelana, estaba adornada con pequeñas flores como era tradicional en la vajilla inglesa.
La ceremonia del te era un acto habitual y cotidiano en cualquier morada de Inglaterra. Según la formalidad del evento, ya sea una reunión, un coctail, o un té informal, la mesa era siempre diferente. Pero en las familias más importantes esta ceremonia era siempre muy elegante y completa, Así era la casa de los Witch, cada tarde a las 5 las mujeres de la casa se reunían a tomarlo y a conversas sobre su día.
Elaine se sentó en una silla junto a su hermana y enfrente de su madre, cuando estaban sentadas apareció Binny, su elfina domestica vestida con su habitual vestidito negro, y su delantal y cofia blancos. Primero le sirvió a Ashlyn porque era la mujer de la casa, luego a Hanna que estaba sentada a la derecha, como era habitual en el protocolo y por ultimo a Elaine.
Dos terrones de azucar y una rodaja de limón por favor, -
Si señorita, dijo Binny con su chillante y aguda voz.
Hanna empezó a relatar su de costumbre aburrido día, cuando Elaine la interrumpió:
-saben una cosa, discúlpenme pero necesito un paseo en escoba.-
Ella se levantó de la mesa y volvió a su habitación, se cambió, agarró su escoba y salió por la puerta.
Llegó al jardín, y emprendió vuelo. Estaba atardeciendo y los colores que coloreaban el cielo eran tan incontables como peces en el mar.
Sobrevoló el lago y luego el bosque una y otras y otra vez hasta llegar a un claro, descendió y se recostó sobre un árbol a pensar que haría con Claudio,... El martes tenían otra cita, pero si iba estaría prolongando el inicio de algún tipo de relación y sino iba se preocuparía, y no podía mandarle una lechuza porque era totalmente extraño para los muggles. Pero no seria raro. Sí! Le haré una carta, y se la daré al señor del bar! Pensó eufórica pero algo triste.
Se levantó, se sacudió en vestido, y retomó en vuelo. Llegó al castillo para la hora de la cena.
* * *
Luego de comer subió a su cuarto para escribirle la carta, abrió el cajón, saco un trozo de pergamino y una pluma, entonces escribió.
Querido Claudio:
He estado pensando mucho, y llegue a la conclusión de que no puedo verte mas,
Sos muy agradable y todo, pero si prolongo nuestros encuentros generaría en mí y en ti una ilusión que no deseo que exista, ya que podrimos salir lastimados los dos.
Las circunstancias de mi familia y motivos que no puedo revelarte, me han llevado a tomar esta decisión.
Por favor espero que puedas perdonarme, entenderme y olvidarte que alguna vez me conociste. Todo lo que puedo decirte ahora es lo siento.
Sinceramente, Elaine
Fue a sacar un sobre y vio la carta que le había traído su lechuza por la tarde, la tomo y nuevamente leyó L.M
